No empiece por un enlace enviado por quien pide dinero o documentos. Localice la institución mediante un directorio público fiable o una web oficial ya verificada. Los anuncios y las primeras posiciones en buscadores no acreditan carácter oficial: lea el dominio completo.
Busque pequeñas diferencias ortográficas, subdominios inesperados y marcas copiadas. HTTPS protege la conexión, pero no certifica la honestidad ni autoridad de quien gestiona la web. Un candado, sello o certificado descargable no basta como prueba de legitimidad.
Contraste nombre, funciones y datos de contacto con otra fuente oficial fiable cuando exista. En entidades reguladas, compruebe web y teléfono del registro, no solo nombre o número. Confirme peticiones inusuales utilizando los contactos obtenidos de forma independiente.
Antes de enviar datos, lea instrucciones oficiales y política de privacidad. Confirme cualquier tasa directamente con la organización verificada. Anote fuentes y fecha de comprobación. Si hay contradicciones, deténgase y solicite aclaraciones por vías verificadas: la urgencia no sustituye a la comprobación.